jueves, 8 de diciembre de 2016

VERDAD-IMITACIÓN-INTERPRETACIÓN Y REFLEXIÓN

TÍTULO
“No existe verdad en la imitación ni reflexión en la interpretación. Análisis puntual del discurso de Platón en la República y de Theodor Adorno en Teoría Estética”







PALABRAS CLAVE
Arte; Consciencia;  Estética; Imitación; Reflexión.

INTRODUCCION

La imitación y la mimética ha tomado en el mundo del arte connotaciones de inconsciencia colectiva. Ya es mimético el paisaje compuesto, como los recuerdos de una ayer contenido en una escena pictórica. La mimética no está ya más en tela de juicio y se postula para contar tradiciones y posturas culturales. El precepto es que se muestre algo que es observable a priori natural. Pero refiriéndonos a Platón vemos que la imitación es un acto razonado que al serlo escapa de la verdad y que en su manifestación tiene la capacidad de engañar y seducir. Por lo que en la imitación está el arte, ya que éste en su misma esencia toma para sí algo que no existe en tanto se lo muestre ya como arte. Así vista la cosa, muchas obras artísticas que supuestamente son imitación de la verdad, solo son posturas fantasiosas del imaginario del artista, que de hecho no se acercarían ni a tal imitación mimética. Podríamos entonces decir que solamente las obras artísticas que toman un instante de lo que es conocible por los sentidos físicos, sea en esencia mimético.

Pero, ¿qué pasa entonces con las obras que muestran aquello que escapa al mundo fenoménico y se hunde en las entrañas de los cuerpos internos emocional, mental, volitivo, espiritual, vocacional del artista? Es aquí donde Adorno sale al paso y salva la gestación artística dándole a ésta una capacidad de interpretación que asume posturas de negación ante la posibilidad de seguir ante lo que se ha vuelto inconsciente. Su postura es tomada y manoseada a mansalva y de la interpretación se pasa a la realidad, sin entender que interpretar no es reflexionar y que la una lleva a reafirmar los errores de donde parte tal interpretación pues es mordaz en moral y experiencia, pero alejada de la consciencia que adviene de la reflexión profunda sobre un acto que es comprendido, como es la reflexión.

DESARROLLO

En la imitación existe reproducción, no existe libre iniciativa, existe la proyección de las tradiciones, de la cultura, de los modos de convivencia y de los modos de vida de un individuo. Cuando se imita, no se es, sino que se trata de ser algo que es distinto. Se imita cuando se aleja uno del cómo pensar y se dilata tremendamente dentro de los esquemas del qué pensar. Cómo pensar es diferente pues en ello existe la tremenda reflexión de la interiorización, de la auto indagación consciente. Qué pensar es la secuela exacta de la imitación. Cuando se imita existe una disposición a esperar que algo exista primero antes de. El imitador no busca la autenticidad de la consciencia sino la espera de tomar algo que es en esencia ajeno. Se imita cuando se obedece a ciegas la tradición, la cultura, los modos de ser. Muy al contrario, pero en la misma dirección, se crea cuando se doblega la tradición, la cultura, los modos de vida según la prevalencia del propio conocimiento. Pero, aquí nos enfrentamos a un tremendo sofisma al enfrentar lo que existe de materialidad frente a lo inexistente pero a través de un ente, el pensante, que es producto mismo de una realidad aparente. ¿Cómo, dijéramos, se podría mover una tabla estando parado en ella? ¿Cómo podríamos crear si somos la exacta reproducción de una tradición, de una cultura, de una modo de vida? ¿Cómo podríamos escapar de un estado cuya materialidad en físico, emocional, mental, volitivo, espiritual, es la exacta reproducción de algo que es conocido como verdad, pero distante de nosotros como de un insecto, el pensamiento humano. Platón encara el dicho problema al decir en el libro X de la República, un libro que reflexiona mediante el diálogo sobre la imitación partiendo de lo visible y de lo reproducible:

Bien lejos, pues, de lo verdadero está el arte imitativo; y según parece, la razón de que lo produzca todo está en que no alcanza sino muy poco de cada cosa y en que esto poco es un mero fantasma. Así, decimos que el pintor nos pintará un zapatero, un carpintero, y los demás artesanos, sin entender nada de las artes de estos hombres; y, no obstante, si es un buen pintor, podrá, pintando un carpintero y mostrándolo desde lejos, engañar a niños y hombres necios con la ilusión de que es un carpintero de verdad
Para Platón existe un algo que es verdadero cuya expresión, cuya materialidad es lo manifiesto en el mundo fenoménico y que está ahí. Esto verdadero, es la raíz y la causa de todo lo que es apreciable y por tanto captable por los únicos elementos para hacerlo, los sentidos físicos. Delata en su discurso tal aseveración pues toma para su sentencia la espacialidad como alegoría, distanciando a la verdad como algo “bien lejos”, siendo el espacio la clara consecuencia del uso organoléptico del pensador. Su existencia, de lo verdadero, es lo observable, lo háptico, lo escuchable y no puede ser sino experimentado de esa manera. Lo verdadero, para Platón,  no es definible sino por la distancia que estamos de ello; por el contraste que logramos al imitarlo. Un artista dice, al enfrentarse a la manifestación de la verdad y reproducirla convierte a su arte en imitativo, ya que su materialidad toma distancia de lo verdadero al delatarse como no verdadero. La acción del artista tratando de reproducir la manifestación de la verdad, no hace para Platón, sino imitarla, y al hacerlo delata la existencia de la verdad, por cuanto no se puede tomar a la verdad en toda su expresión. A él, a Platón, le “parece”, no está seguro, que esta distancia entre el arte y la verdad está en el artista y en su incapacidad sino de hacer “fantasmas” de la verdad. Y lo dice así, con inseguridad, pues al usar la “razón”, su razonamiento, establece que el imitar no es crear sino la simple toma de una parte de lo que ese algo es en su creación, su realización y la su creador, ya que “no alcanza sino muy poco de cada cosa” . Cuando Juhani Pallasmaa cita a Andréi Tarkoski cineasta ruso, hablando acerca de las imágenes, nos muestra una evidencia clara del pensamiento racional tratando de justificar su incapacidad sino de reflejar la verdad, y dice: “En una palabra, la imagen no es este o aquel sentido expresado ahí por el director, sino todo un mundo que se refleja en una gota de agua” (Pág.91) La razón no puede sino enmarcar la verdad y ser el reflejo de “un mundo” que es verdadero. Pero, ¿quiere el artista la verdad o simples reflejos?. Bien establecido lo deja Platón que tomar lo existente es evidenciar la distancia entre eso que se toma y la verdad. Pero, ¿No es esa distancia parte de la verdad misma? ¿Cuando un ser humano toma un camino para llegar a alguna parte, no está llegando ya al hacerlo? ¿Por qué querer la verdad completa si ella también se manifiesta en sus partes, en su recorrido, en su existencia aunque imitada? ¿Será posible para el ser humano dotado de sentidos físicos e inexplotados sentidos internos ser el poseedor de la verdad? ¿Quiere la verdad ser tomada o quiere ser simplemente? El mismo Platón no está seguro de su explicación ya que no tiene mayores argumentos que los que le puede dar la razón y el razonamiento que como herramienta no alcanza, como él dice, “sino muy poco”. ¿No será el “engaño” que Platón dá al arte imitativo la estrategia del arte para contrastar la verdad y será ese contraste el argumento como para tomar la verdad? Juhani Pallasmaa dice entonces:

Una obra de arte no es un acertijo intelectual que necesite una interpretación o una explicación. Es una imagen, un complejo experiencial y emocional que penetra directamente en nuestra consciencia. Los artistas encuentran su camino detrás de las palabras, los conceptos y las explicaciones racionales en su búsqueda constante de un reencuentro inocente con el mundo. De poco sirven las construcciones racionales en la búsqueda artística, pues el artista debe redescubrir una y otra vez los límites de su existencia” (Pág.59-60)

Vemos entonces que Platón nos delata dos posturas muy interesantes con respecto a la imitación. La Imitación como engaño y la imitación como reflexión. La una que no tiene sino el cometido de ser un reflejo del mundo y otra la consecuencia de seguir un camino de búsqueda de la verdad que enlaza resultados que imitan la verdad para traerla hacia sí. La una, el engaño es la falsa reproducción, mientras que en la otra se toma lo evidente para siguiéndolo llegar hasta la verdad, si así se puede decir y hacer. Platón al poner en evidencia la separación entre la verdad y el arte imitativo nos muestra también el cómo acceder a ella, mediante la espacialidad y lo perceptible de ella. Estas dos posturas nos muestran entonces al artista que imita a secas y el que reflexiona siguiendo la manifestación de la verdad que es lo visible. Platón no nos habla de tiempo, nos habla de distancia, nos habla de espacio y por tanto de estar en un sitio y de tomarlo como referencia. Sale entonces sobrando en la línea de verdad la fantasía, el imaginario, la interpretación. Queda en su inteligente primera expresión, la verdad contenida. En el espacio está el inicio de aquella verdad incognoscible. Han pasado miles de años y el ser humano en este momento ha dejado de lado el tiempo y la espera para ya concentrase en el espacio, la espacialidad y el uso, que es la pertenencia del ahora de las cosas expresadas en el mundo fenoménico desde la verdad. Dice Platón:

Y el imitador, ¿tendrá acaso también conocimiento, derivado del uso, de las cosas que pinta, de si son bellas y buenas o no, o una opinión recta por comunicación necesaria con el entendido y por las órdenes que reciba de cómo hay que pintar?”
Lo mimético es entonces esa capacidad de engaño que es parte de lo verdadero que se manifiesta en lo físico. No es la muestra del recuerdo o la memoria de algo que no está presente. La inconsciencia entregada a la razón convierte al colectivo en el dogma de que lo mimético es la reproducción del imaginario. Una obra mimética, imitativa es la fiel observación de un instante dado en el espacio. Eso es imitar, eso es estar “distante” pero estarlo. Otro, es tomar lo que existe y convertirlo en trascendente y por extensión tomar la tradición, la cultura, los modos y convertirlos en la catapulta, el camino, para acceder a la verdad o como lo dice Pallasmaa: “No es la auténtica creatividad una forma de emancipación de las limitaciones de la tradición más que un rendimiento a sus doctrinas” (Pág.106)

Surge ahí nuevas interrogantes que versan sobre ese camino hacia la verdad a través del arte que tiene que ver con la acción creativa rebelde o negativa y aquella consciente afirmativa. El artista que toma la imitación a secas se queda en el proceso de auscultación de la verdad, sin ser menospreciado por ello, ya que es esa su decisión que lo aparta de la acción creativa; pero quién toma de la mano la incertidumbre de saber para sí lo que es verdad, entonces ¿qué oportunidades tiene? La razón no es válida como dice Platón, pero delata en su discurso, la consciencia que se puede obtener en la distancia establecida entre lo que se toma para asirlo por el arte y la verdad contenida en ello. La consciencia surge, pues del auto conocimiento, de enfrentar lo que acontece a la reflexión. Distinta es la interpretación. En la reflexión existe la necesidad de comprensión, en la interpretación la explicación de un significado, de eso que se desprende de lo que es conocido por el que interpreta. En la reflexión se logra claridad. La comprensión adviene justamente cuando se observa la distancia de algo, cuando se está en el espacio de acción, en los hechos y en el hacedor con la claridad de la consciencia. En la interpretación se reduce todo a un encasillamiento intelectual, pues se dá sentido particular a los hechos sin considerar el espacio de ellos. Para Adorno en la interpretación vive el arte y su esencia contenida en las obras artísticas, la cuál, la esencia, sale al paso cuando el intérprete toca a su puerta; pero dicha postura no hace sino encarar nuevamente al arte con la distancia de la razón que como Platón dice “alcanza sino muy poco” ya que el intérprete no es el todo, la verdad, sino una parte de ella y encasillada en los significados que el argumentador pueda dar o entrever desde su experiencia háptica e inconsciente hacia la obra. Dice entonces: Las obras, especialmente las de máxima dignidad, están esperando su interpretación. (…) Si en ellas no hubiera nada que interpretar, si estuvieran sencillamente ahí, se borraría la línea de demarcación del arte” (Pág. 172). Vale entonces preguntarse ¿una obra artística requiere de un intérprete que la sostenga, para no borrar la línea demarcatoria del arte? ¿Un escultura griega dejaría de ser arte mientras no la viera un entendido durante siglos? Para Adorno, el intérprete sería el depositario del arte, no la obra artística. Existiría arte única y exclusivamente cuando el intérprete lo tuviera como tal, cuando su entendimiento le diera significado, pero esa es solo una postura y no la verdad. Apartándonos un poco de la frecuencia artística, podemos enriquecer lo dicho desde la visión del arquitecto Pallasmaa que al decir: Cuando reducimos la necesidad de cobijo a una necesidad material perdemos de vista lo que podríamos llamar la función ética de la arquitectura” (Pag.95), nos lleva directamente hacia aquella reflexión en la que la interpretación mirada como algo material, nos aparta de lo ético, o de lo que conocemos como principios físicos de cristalización. No podríamos materializar simplemente la interpretación como el total de una obra arquitectónica o de una obra artística, sin convertirla en un pedazo engañoso de la verdad. La interpretación por tanto tiene un tiempo determinado por el espectador, por el intérprete, que por lo mismo perdería el presente, el espacio, la distancia, que lleva hacia la verdad en la obra contenida como veladamente lo dice Platón. Distinta es la postura reflexiva. En ella el intérprete no existe. En el ente reflexivo no existe comparación, ni recuerdo, ni significado; solamente existe la indagación que lleva a la comprensión de sí, lejos de la razón y de lo poco, para acceder al todo. Para  Georges Didi-Huberman “¿No es evidente que la clave para comprender un objeto del pasado se encuentra en el pasado mismo, y más aún, en el mismo pasado que el del objeto?” (Pag.36), si bien, nos habla de las posturas de análisis histórico del arte, pero nos deja también entrever  que el objeto no es en sí mismo la causa de la comprensión, más sino lo que él trae como carga adicional de su existencia. El objeto y sus connotaciones artísticas no están en quién las mira, sino en el bagaje de sucesos, acontecimientos y las diferentes posturas de las personas hacia él en el fragor de los tiempos y que se los encuentra en ese presente del que se parte al observarlo. No es la interpretación la que le da su “máxima dignidad” sino su presencia cargada de lo que le llevó ahí, su distancia, vista reflexivamente.

BIBLIOGRAFIA

1.     Adorno, Theodor. “Teoría Estética”. Ediciones Akal, Madrid, 2004. Impreso.
2.     Didi-Huberman, Georges. Ante el Tiempo. Historia del arte y anacronismo de las imágenes. Adriana Hidalgo editora. Impreso. 2000.
3.     Pallasmaa, Juhani. “Habitar”. Gustavo Gil. Impreso. 2016.
4.     Vikisource. “La República: LibroX”. Web. 3 diciembre 2016 https://es.wikisource.org/wiki/La_Rep%C3%BAblica:_Libro_X




domingo, 13 de noviembre de 2016

La politización del arte.

Momentos...

Para ejercer esta interesante propuesta me he permitido asumir una analogía, que no aseguro ser la más adecuada, pero que construye en mí, más sencillamente lo que quiero expresar. El arte y la muralla.







Cuando Borges habla en la “Muralla y los libros” refiriéndose a la creación de la Muralla China por Shih Huang Ti, emite una sentencia de manera terrible e intrínseca al decir que es dable “cercar un huerto o un jardín…; no, cercar un imperio” y nos pone en el tapete de los juicios de valor el preguntarnos ya desde la distancia ¿qué tanto y en tanto importa la relación entre lo político entendido como poder y manipulación, y el arte, en analogía, como el elemento escultórico constructivo trascendente de la “Muralla China”? lo que inevitablemente nos llevaría a entender la cuestión ésta de la politización del arte y su influencia en la sociedad y sus modos de manifestación por cuanto hace visible, Borges con su sentencia, la invisibilidad encubierta ,como lo dice Paul Klee, en una obra considerada como una maravilla universal. Nos dice entonces “tampoco es baladí pretender que la más tradicional de las razas renuncie a la memoria de su pasado, mítico o verdadero” por cuanto este mismo emperador mandó a quemar los escritos milenarios, lo que nos pone nuevamente en tensión ya que de una misma fuente no pueden manar dos tipos de líquidos como es construir lo trascendente y quemar lo identitario. Por analogía en el análisis, una obra de arte enfrentada entonces al poder que doblega. ¿Podrían pues hermanarse sin ser causa de un enfrentamiento? Rápidamente discurre la comprensión hacia el texto  de Silvana Flores que establece que la dialéctica de creación se encuentra el “la escisión del individuo en su propia constitución identitaria” en la que el hecho transformador es el propio individuo enfrentado a sí mismo con su entorno; para así entender cómo un mismo hombre pudo entonces crear y destruir, como un artista podría entonces hacer una obra y que esta obra pueda entonces tener la fuerza transformadora del poder, una fuerza que al ser pública se convierta en elemento de manipulación de la colectividad. Una fuerza para crear, otra fuerza para sostener. Pero, aún así…¿cuándo sucedería tal hecho de incisión? Sería entonces dable entender aquello cuando se vuelve público. Pública manifestación de construcción, pública manifestación de sometimiento. El arte y la política son uno cuando el individuo puede al conocerse, transformar por actos públicos a los demás o a su entorno.


Atentamente...
Erick Bojorque Pazmiño




sábado, 22 de octubre de 2016

PERTINENCIA EDUCATIVA EN ECUADOR

La pertinencia como factor clave para las transformaciones del proyecto de sociedad ecuatoriana.



Ser y permitir que los demás Sean.



Introducción

Cuando la universidad como individuo se plantea la pregunta ¿cómo articularse al desarrollo de los pueblos?, en esencia se pregunta sobre “pertinencia”. Cuando hablamos de pertinencia la universidad está hablando de Ser y permitir que los demás Sean. No existe mejor posibilidad para el desarrollo que las necesidades abruptas puestas en evidencia en el enclave humano para su asimilación, en lo que respecta a convertir las teorías en práctica, de hacer del conocimiento la fuente de la que emana el crecimiento holístico, logrando así que el individuo mediante la libre iniciativa, la creatividad dirigida, logre su cometido de conocerse, desarrollarse y por simple empatía lograr que sus congéneres así lo hagan. La universidad ecuatoriana se encuentra en un momento clave, en un punto matemático de la escalera maravillosa conducente hacia arriba y la realización o hacia abajo y el aislamiento. La constitución ecuatoriana así lo reconoce y apuesta porque los principios de pertinencia sean el eje transductor entre el conocimiento emanado de las aulas y la práctica cotidiana en el medio.


Palabras Clave

Pertinencia; universidad; libre iniciativa; creatividad; desarrollo holístico; necesidad ciudadana; Ser; modelo educativo; gestión universitaria; desarrollo social; herramientas educativas


Desarrollo

¿Qué es pertinencia?

Pertinencia o pertinente es aquello que es oportuno en un momento determinado. Pertinente es la palabra justa ante una injusticia. Es la acción correcta ante los procesos. Es el estado interno adecuado ante un evento externo que determina un crecimiento espontáneo de la consciencia que asimilada por el exterior y el entorno se vuelve catapulta de superación. Es la conocimiento usado en la necesidad. Cuando Junichiro Tanizaki en “El elogio de la sombra” hace un relato de la condición formal de las edificaciones vernáculas del Japón, pone ante nosotros una importante visión de lo que pertinente es…

“Si en la casa japonesa el alero del tejado sobresale tanto es debido al clima, a los materiales de construcción y a diferentes factores sin duda. A falta, por ejemplo de ladrillos, cristal y cemento para proteger las paredes contra las ráfagas laterales de lluvia, ha habido que proyectar el tejado hacia delante de manera que el japonés, que también hubiera preferido una viviendo clara a una vivienda oscura, se ha visto obligado a hacer de la necesidad virtud. Pero eso que generalmente se llama bello no es mas que una sublimación de las realidades de la vida y así fue como nuestros antepasados, obligados a residir, lo que quisieran o no, en viviendas oscuras, descubrieron un día lo bello en el seno de la sombra y no tardaron en utilizar la sombra para obtener efectos estéticos”

Conocer la necesidad, comprenderla, asimilarla con procesos analíticos y lógicos, para luego irrumpir en la realidad con acciones propias y exactas que conviertan esa necesidad en algo “bello”, por decirlo así; es pertinencia.

Pero la pertinencia tiene varios puntos de vista que tienen que ver, justamente con las condiciones del momento en el que se presenta la ocasión de volverla manifiesta. Una es la condición de convivencia de los pueblos; otra la situación de poder al seno de ellos; otra el afán de crecimiento; otra, su cosmovisión.

Dentro del modo de convivencia actual de “sociedad” nacida de los procesos industriales que ven al ser humano desde el siglo XIX como obrero y posteriormente como empleado productor de las grandes empresas, la pertinencia se ha volcado hacia la “economía del conocimiento” a finales del siglo XX, en el que los aportes de la investigación son encaminados a promover el crecimiento económico de los pueblos para cumplir estándares de “felicidad” acuñados en los salones de marketing y promoción del consumo. Esta visión de pertinencia ha llevado a las sociedades europea y americana a debacles económicos cuya salida todavía no es clara para ellos y que deja millones de desocupados y desempleados sin mayor ánimo de salida que aquello que pueda aportar la misma visión de consumo que otrora les llevara a su situación actual. La pregunta que se hacen es ¿cómo ganar dinero? Más no ¿cómo pensar?, ¿cómo lograr consciencia de lo ocurrido?. Dan pasos a ciegas ya que el “bien poseído” no entrega conocimiento sino que lo da la reflexión propia e íntima. La economía del conocimiento no aporta sino mejoras en la posición monetaria de los seres humanos que como es lógico implica pérdida para unos para que exista ganancia para otros. También y no menos importante es que en ésta visión la tecnología es usada única y exclusivamente para brindar “comodidad” al ser humano, condición que sabida a cuentas no es aquella capaz de grandes cambios, sino de sometimiento y servilismo, muy al contrario de aquella visión que hace de la necesidad y sus soluciones la plataforma de crecimiento auténtico del Ser. La posición monetaria si bien produce indicadores beneficiosos ante la opinión común, es bien sabido también que se sumerge fácilmente en pérdida por la misma condición anímica de las personas bastante deficiente de forma general, que impone ante la materialidad las emociones negativas y los pensamientos paradigmáticos. Por el contrario cuando la persona apunta su crecimiento hacia el Ser, hacia la sabiduría y con ella a su vocación, entonces serán huracanes que no encontrará pérdida sino ganancia. Wall Street es el caso primero, Islandia el segundo.

También debemos hablar, entonces, de la postura pertinente en cuanto tiene que ver con las jerarquías de poder dentro de los modos de convivencia humana. Dentro de ésta se encuentra la condición política y su manifestación social. En la sociedad ecuatoriana a partir del año 2008 en el que la constitución de la Revolución Ciudadana fue puesta en tela de juicio, es el “Buen Vivir” el que tiene el protagonismo como eje transversal de las acciones sociales encaminadas al desarrollo holístico de los ecuatorianos, esto en cuanto tiene que ver con su sanidad, su cultura, sus derechos y los de la naturaleza, y demás elementos cuyo fin ultérrimo es el mismo “Buen Vivir”.

“El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno -visto como un ser humano universal y particular a la vez- valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a un otro)”. Plan Nacional para el Buen Vivir 2009 – 2013.

Pero lamentablemente, este enfoque tan completo, solo ha sido manifiesto a través de la mirada económica. Las posturas de poder entregan sus capacidades a los elementos, mecanismos y formas productivas que hacen del ser humano un ser con posesiones, con pertenencias, pero individualista, sometido al juicio de su propia realidad personal, sin que interese la postura y la existencia común. Es tan clara esta situación que basta con mirar las familias, los lugares de trabajo, las plazas y mercados para descubrir enjambres de personas solas en compañía de su aliado, la tecnología. La ciudad misma, es una manifestación de tal arbitrio. Calles funcionales, productivas. Edificios que enajenan la voluntad de convivencia a la del aislamiento. Trabajos que presionan hacia la evidencia. ¿Se han preguntado lo que la industria ha causado en la sanidad humana, en las ciudades, en los países industrializados?, y entonces, ¿por qué correr hacia donde otros han demostrado que es una catástrofe?. La consecuencia de esto es la educación que encamina al ser humano hacia el conocimiento teórico sin visos de soluciones prácticas que lo acerquen a un cabal desarrollo. Ya extendiéndonos un poco más podemos decir como lo afirma Aun Weor, que la causa del atraso de los pueblos es la incapacidad de llevar el conocimiento adquirido a la realidad de los hechos. La pertinencia, en sí nos habla de esto, de la claridad y creatividad con la que el individuo, en éste nuestro caso la universidad, puede materializar su conocimiento para  superarse y superar a su comunidad; ese ¿qué hacer en el momento oportuno y justo?.

También hablamos de pertinencia en aquello que compete el afán de crecimiento de las sociedades, encontrándonos directamente con la situación de “sociedades del conocimiento”. En éstas pervive la visión de agrupación para la producción que es la sociedad. Recordemos que antes del manejo del manejo del concepto  “sociedad” existía la agrupación por “comunidad”. En las comunidades los seres humanos estaban integrados entre sí para enfrentar las necesidades dependiendo del propio conocimiento interno y la superación de la sabiduría personal de cada parte del grupo, de sus miembros. En el concepto de sociedad, ya no existe sino la agrupación para el desarrollo económico. Vemos como incluso en la actualidad se entiende esto cuando se llevan esfuerzos hacia la “economía social del conocimiento” es decir apuntar la pertinencia educativa hacia las necesidades monetarias, hacia la industrialización. Si bien como decimos es esto una parte de la condición humana de vida, no lo es todo y el conocimiento abarca grandes tópicos extraños a tal realidad concebida desde el seno de la economía política de distribución de los recursos. El ser humano como bien lo establece el “Buen Vivir” es “universal”. Una postura con mayor aporte nos hablaría ya no solamente de “economía” sino con más solvencia y pertinencia como “sanidad”; y en vez de social, “cooperativa” . Hablaríamos de “sanidad cooperativa del conocimiento”. Es decir la pregunta sería ¿por qué continuar con aquello que la historia está demostrando que enferma y destruye al ser humano?. La pertinencia quiere el desarrollo holístico del ser humano. Por ejemplo, sería muy pertinente que las universidades amazónicas tuvieran en su agenda la conjunción del conocimiento médico científico con las prácticas ancestrales de curanderos y chamanes, no con la única visión de ganancia, sino el de convertir una sabiduría mágica en una ciencia con aporte planetario y mundial en favor de la humanidad, lo que de hecho redundaría en beneficios más allá de los científicos. Pertinencia es Ser y dejar ser a los demás como lo es un ecosistema natural. De igual manera en éste afán de crecimiento se encuentran las distintas y diversas posibilidades que brinda la tecnología al servicio del conocimiento como es la Internet y la educación a través de ella. Las universidades no pueden quedar ajenas a las comunidades online y aquellas open (MOOC) que facilitan justamente este proceso de pertinencia entregando herramientas amigables y que condensan necesidades y aspiraciones de los ciudadanos ya directamente desde su entorno personal.

Cuando acogemos sin contemplación lo foráneo nos desnaturalizamos” dice Tanizaki, por lo que la pertinencia tiene una inflexión importante en la cosmovisión del individuo y por tanto de la comunidad. En la cosmovisión lo impertinente es la “receta” la “imitación” el “temor” que inducen a la equivocación. Una persona que imita no es libre, no puede manifestar lo que es enriquecedor en él para el colectivo. Cuando la educación se imparte por imitación el docente no educa, simplemente refuerza los patrones que inculcan la dependencia. Cuando el individuo es libre, es creativo, sigue su vocación, a saber de crecimiento, de abundancia, de producción, de reflexión, de destrucción, de escasez, de estancamiento y limpieza, de adaptación;  entonces manifiesta su esencia y con ella la posibilidad de cambio y mejoramiento para todo el grupo. La cosmovisión es el propio conocimiento, inherente al propio desarrollo y la sabiduría asimilada desde el entorno humano, de aquel natural y inmaterial. Pertinente dentro de la cosmovisión es la solvencia que se tiene ante uno mismo, ante sí mismo y que se logra con la educación que hace del ser humano alguien que no niega su propia condición, sus principios, su ancestro y que no lo convierten en un robot mecanizado. Claro está que no es dable transformar, ya que aquello es personal, pero si es dable educar dejando de enseñar ¿qué pensar? para enseñar ¿cómo pensar? La visión actual a nivel mundial para mejorar la calidad educativa apunta a mejorar los docentes, ya que solo con buenos docentes  se tiene buena educación, pero docentes conscientes de su labor y pertinencia en el medio. Es ahí donde se apuesta en la educación universitaria por profesionales expertos capacitados en docencia, más que en educadores capacitados en los distintos campos del conocimiento, ya que el profesional siempre ha logrado un acercamiento mayor a la pertinencia social de su empeño, ha logrado consciencia de su labor.





Otras visiones de pertinencia

Cuando se aborda el tema de la pertinencia o relevancia de la Educación Superior existe la tendencia a reducir su concepto a la respuesta que ésta debe dar a las demandas de la economía o del sector productivo.  Sin duda, la Educación Superior debe atender tales demandas, pero su pertinencia trasciende esas demandas, por lo que debe analizarse desde una perspectiva más amplia que tome en cuenta los desafíos y requerimientos que le impone la sociedad en su conjunto. El concepto de pertinencia se ciñe así al papel que la educación superior desempeña en la sociedad y lo que ésta espera de aquélla

El proyecto educativo tiene también que ver con el qué y el cómo, lo que conduce a analizar los contenidos curriculares y los métodos de enseñanza-aprendizaje

"La pertinencia de la educación se juzgará en el futuro aplicando una serie de criterios que denotan la capacidad de las instituciones para conectarse con una diversidad de asociados en distintos niveles y trabajar con ellos en forma creativa

Con una propuesta clara Carlos Tünnerman Berhein, nos hace ver que la pertinencia no es solamente una palabra más de los conceptos educativos, sino que debe ser una verdadera herramienta básica que conecta la teoría con la práctica, los dichos con los hechos; sostenida siempre desde las necesidades humanas de entorno individual, colectivo, natural y cósmico. Esta herramienta, tiene la manifiesta particularidad de ser creativa, nacida de la libre iniciativa con capacidad asociativa.

En términos generales podemos decir que la educación es pertinente cuando guarda congruencia (Es decir, conveniencia, coherencia y relación lógica) con las condiciones y necesidades sociales, con las normas que regulan la convivencia social y con las características concretas de los educandos en sus diversos entornos naturales y sociales de interacción. Pero, específicamente, cabe que nos preguntemos: ¿Concretamente con cuáles ámbitos debe ser pertinente la educación y en consecuencia las acciones educativas?

La visión colombiana de pertinencia (PNDE 2006-2016: ámbitos de pertinencia) es la voluntad de respeto por la sociedad, las leyes y las condiciones humanas y de capacitación de los estudiantes universitarios que aportan a un colectivo; pero, dejan entrever aquella falencia que deviene de no saber con qué eje transversalizar su acción pertinente, cosa que para Ecuador es el Buen Vivir.


La pertinencia desde la LOES

La ley Orgánica de Educación Superior, motivada por la Constitución de la República en su ámbito educativo, no es ajena a la pertinencia educativa sino que más bien coloca dicha postura como “principio” rector educativo, expresando su concepto, sus atributos, sus requerimientos y sus indicadores de realización. Es tan claro y oportuno el articulado, y dado el hecho que rige el proceder educativo en Ecuador, que es indispensable e inevitable para todas las instituciones educativas en el país el ser respetuoso y consecuente con ella.  Dice así el Art.107:

Principio de pertinencia.- El principio de pertinencia consiste en que la educación superior responda a las expectativas y necesidades de la sociedad, a la planificación nacional, y al régimen de desarrollo, a la prospectiva de desarrollo científico, humanístico y tecnológico mundial, y a la diversidad cultural. Para ello, las instituciones de educación superior articularán su oferta docente, de investigación y actividades de vinculación con la sociedad, a la demanda académica, a las necesidades de desarrollo local, regional y nacional, a la innovación y diversificación de profesiones y grados académicos, a las tendencias del mercado ocupacional local, regional y nacional, a las tendencias demográficas locales, provinciales y regionales; a la vinculación con la estructura productiva actual y potencial de la provincia y la región, y a las políticas nacionales de ciencia y tecnología

Podemos inmediatamente sintetizar que la pertinencia para la LOES tiene que ver más que nada con la “oferta académica”, como un individuo que “responde” a distintas necesidades y pautas, mediante la “articulación” de la “oferta docente” con el entorno; siendo el eje de todo el proceso, como ya lo habíamos anticipado, el Buen Vivir. Para la ley es indispensable, entonces, que la oferta académica vele por “la satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas”, siendo la visión económica, una pequeña parte de ello.

Responder ¿cómo? Articulando

RESPONDER
La calidad de “respuesta” es la calidad de “tener una pregunta”. Para responder es necesaria una pregunta. La pregunta es la esencia de las expectativas, la planificación, la diversidad; según la LOES, estas preguntas nacen de la investigación social, del conocimiento exacto del acontecer colectivo de un lugar.

  • Responder a las expectativas y necesidades de la sociedad.
  • Responder a la planificación nacional.
  • Responder al régimen de desarrollo.
  • Responder a la prospectiva de desarrollo científico, humanístico y tecnológico mundial.
  • Responder a la diversidad cultural.


ARTICULAR
Articular es unir, es enlazar, es convertir dos o más elementos en uno. En la articulación existe transmisión de esfuerzos, de tensiones, para acometer sobre un tercero. Para la LOES la articulación es dicha herramienta pertinente que hace de la teoría inútil y vana, un hecho práctico contundente. En los procesos educativos la articulación son las propuestas académicas legalmente constituidas. Esta articulación no ha existido en las universidades como individuos pasados pues al realizar la pregunta de ¿por qué las universidades ecuatorianas no son pertinentes? sale fácilmente a relucir respuestas como las indicadas que denotan un aislamiento del conocimiento con respecto a la realidad del colectivo:

  • Porque los profesionales no logran integrarse a los procesos sociales de crecimiento y desarrollo…
  • Porque las profesiones están sobre ofertadas...
  • Porque no existen profesiones que nazcan del seno de la cosmovisión ecuatoriana…
  • Porque no se evidencia avance en las poblaciones cercanas a las universidades…


Son importantes para la Ley, entonces los siguientes estamentos:

  • Articular oferta docente con demanda académica.
  • Articular oferta docente con necesidades de desarrollo l-r-n.
  • Articular oferta docente con la innovación.
  • Articular oferta docente con la diversificación de profesiones.
  • Articular oferta docente con los grados académicos.
  • Articular oferta docente con las tendencias del mercado ocupacional, l-r-n.
  • Articular oferta docente con las tendencias demográficas, l-provincial-r.
  • Articular oferta docente con la estructura productiva actual.
  • Articular oferta docente con la estructura productiva potencial de p-r.
  • Articular oferta docente con las políticas nacionales de ciencia y tecnología.


Se responde ante una pregunta social y se articula, dando soluciones.


Pertinencia desde el CES

Luego de la pregunta de rigor que habla de pertinencia en el itinerario legal educativo, el organigrama nacional académico establece la participación del órgano deliberativo, proponente y de control, el CES, para que de manera consensuada establezca los indicadores pertinentes para la tal pertinencia. Es ésta la razón misma de éste órgano director, el establecer según la ley, aquellos determinantes y condicionantes que luego el CEAASES evaluará. Por ésta razón, es una propuesta que naciendo del seno del Consejo mismo y tomado por parte de quién les habla las atribuciones que son de rigor en derecho, la que queremos realizar para que dentro de éste ente regulador nazcan de manera real y efectiva las normas y reglamentos que establezcan con claridad meridiana, aquellos indicadores que apegados a la Constitución, sirvan de guía para las universidades y para las evaluaciones que el órgano respectivo realice en ellas. Actualmente, dichos indicadores de pertinencia aparecen velados y son más bien evidenciados someramente con el aporte del Senescyt desde los articulados legales correspondientes de la LOES y el Régimen Académico. Es evidente que la propuesta que hago delatará la pregunta que al momento todas las universidades hacen y quieren saber, pero que, claro está, no liberará a las IES de su investigación respectiva de pertinencia, local, provincial, regional, nacional:

¿Cuáles son los indicadores de pertinencia que dicta el CES y que evalúa el CEAASES?


Pertinencia desde el RÉGIMEN ACADÉMICO

Luego de que el CES ha establecido los indicadores de pertinencia, es la Ley de Régimen Académico, la llamada a dilucidar y hacer asequible dichos indicadores que aparecerían normados. En éste espacio de articulados legal, se añade un componente más de autonomía universitaria. El articulo “2”, literal “a” de la LRA establece como “objetivo” la pertinencia, es decir, el punto al que llegar y que reza de la siguiente manera:

Garantizar una formación de alta calidad que propenda a la excelencia y pertinencia del Sistema de Educación Superior, mediante su articulación a las necesidades de la transformación y participación social, fundamentales para alcanzar el Buen Vivir”.

Es evidente la redundancia del concepto de pertinencia.

La LRA, acerca la normativa del CES a las IES.


La pertinencia desde el CEAASES

Para el organismo de evaluación educativa, no es sino indispensable el tomar “evidencias” frente a los "indicadores” establecidos por el CES; por lo que para el CEAASES cuando se habla de pertinencia se habla de “respuestas” de “soluciones” que “evidencien” “la pertinencia de las carreras y su relación con los objetivos de desarrollo local, regional y nacional, de acuerdo a los grandes objetivos establecidos por las entidades de planificación del desarrollo nacional” (Art. 107 LOES).

El CEAACES se refiere con mucha frecuencia a calidad educativa como un principio central en la evaluación de carreras. Según el organismo, “calidad consiste en la búsqueda constante y sistemática de la excelencia, la pertinencia, producción óptima, transmisión del conocimiento y desarrollo del pensamiento mediante la autocrítica, la crítica externa y el mejoramiento permanente” (Morán y otros, 2011: 5)6 .

La pertinencia necesariamente debe engendrar soluciones para el desarrollo.

El CEAASES evalúa las soluciones dadas, creando nuevas necesidades, nuevas preguntas.

Conclusiones

“Debemos tomar en consideración que el conformismo nos puede jugar una mala pasada. Todo parece señalar que con la crisis el grado de exigencia social se han incrementado considerablemente y que a las universidades no les basta con seguir ritmos históricos de innovación, cambio o mejoras tendenciales históricas en su actividad docente e investigadora”
Andrés Pedreño

Como hemos visto, pertinencia es aquella manifestación de la libre iniciativa, que con medios creativos, muestra modos de expresión de las teorías para llevarlas a la práctica, cuya realización es producto de la experticia de quién la propone, en este caso las universidades como individuos educativos, que conociéndose a sí mismo y de hecho a su exterior o entorno, pone en marcha la revolución encaminada al cambio que eleve las condiciones de Ser de todos y de él mismo. Como corolario podemos decir, que la pertinencia tiene en cuenta lo económico, pero no es solo lo económico y mira no el horizonte sino la vertical que conduce al Buen Vivir.

La manera como la oferta académica se materializa pertinentemente es a través de docentes que en su manifestación no enseñan la imitación y el temor, sino que siendo profesionales expertos se capacitan para la docencia y enseñan el despertar de la consciencia estudiantil.

Los procesos de articulación de las IES se lograrán de manera eficiente cuando tengan las herramientas normativas o indicadores tanto para la oferat académica, como para la propuesta investigativa, de parte de los órganos reguladores, pero eso jamás les quitará a las IES el peso de su autoconocimiento y el conocimiento exterior.

Hemos comprendida también a cabalidad que la pertinencia, si bien es importante en lo económico, no lo es solamente en ello. La pertinencia debe apuntar a lo holístico y al Buen Vivir, ha sabiendas que Buen Vivir no es cumplir con estándares de felicidad foráneos de “índice de empleo”.

Ya hablando de la Universidad de Jipijapa, la UNESUM, vemos que en primer lugar, como en cualquier familia, deben preguntarse ¿cuál es la vocación de la universidad, es decir, cuál su modo de servicio?, aquello que la UNESUM, puede entregar al mundo y que nadie más podría hacerlo. Esto, según como yo lo veo, debería ser para esta prestigiosa universidad “la ciencia y los procesos y métodos científicos”, disculpen el atrevimiento. Luego de establecida la vocación universitaria se podría extender dicha vocación, dicho servicio a la comunidad, al colectivo. Primero, en todo proceso de cambio, es el autoconocimiento, la autorreflexión creativa, a la que les invito. Conociéndose se puede conocer al mundo y transformarlo. Quién no se conoce, no conocerá los misterios de la vida.


Atentamente
Carmita Álvarez Santana

Erick Bojorque Pazmiño
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